Una investigación en el país utilizó la etnografía para explorar cómo las decisiones de consumo reflejan las formas en que algunas personas imaginan al país; entre el orgullo por su riqueza natural, las contradicciones del desarrollo y la resiliencia frente a la adversidad.
Entrar a un supermercado parece una actividad rutinaria. Se comparan precios, se revisan etiquetas y se eligen productos casi de manera automática. Sin embargo, detrás de decisiones tan cotidianas como escoger un chocolate ecuatoriano, una artesanía local o un alimento importado pueden esconderse ideas mucho más profundas sobre cómo entendemos al país.
Eso fue precisamente lo que exploró un equipo de investigadores de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), que decidió acercarse a la identidad nacional desde un lugar poco habitual, el carrito de compras.
En febrero de 2026, Michael Hill, profesor de Antropología del Colegio de Ciencias Sociales y Humanidades; Franklin Velasco, vicedecano del Colegio de Administración de Empresas; y Consuelo Fernández-Salvador, profesora de Antropología, publicaron el artículo Made in Ecuador: Consuming National Imaginaries of Nature and Culture en la revista académica Human Organization.
Su investigación analiza cómo las ideas sobre el patrimonio natural y cultural influyen en la construcción de la identidad nacional a través del consumo de productos ecuatorianos.
Un supermercado como laboratorio de la identidad
Para desarrollar el estudio, los investigadores acompañaron a doce clientes —seis de Quito y seis de Guayaquil— durante sus compras semanales en una de las principales cadenas de supermercados del país.
Mientras recorrían los pasillos, conversaron con ellos sobre una pregunta sencilla ¿qué les hace sentirse orgullosos de ser ecuatorianos? Al mismo tiempo, observaron cómo describían y elegían los productos nacionales frente a otras alternativas.
Este acercamiento se realizó mediante la etnografía, una metodología cualitativa que busca comprender fenómenos culturales a partir de la observación directa y la interacción cercana con las personas en los espacios donde ocurren sus prácticas cotidianas.
Más que registrar qué compraban, la investigación buscó entender cómo esas decisiones se relacionaban con la manera en que los participantes imaginaban al Ecuador.
Tres maneras de imaginar el país
A partir de las conversaciones, los investigadores identificaron un patrón recurrente que Michael Hill describe como una especie de "sánduche" narrativo.
El primer momento está marcado por el orgullo. Los participantes destacan la riqueza natural del Ecuador, la diversidad de sus paisajes y la abundancia de alimentos como elementos centrales de la identidad nacional.
Ese orgullo también se refleja en productos que representan al país en el exterior; cacao, camarón, banano, flores o artesanías elaboradas con cuero, madera o paja toquilla. Para muchos de los participantes, estos bienes adquieren un valor especial precisamente porque son reconocidos y consumidos fuera del Ecuador.
Sin embargo, esa valoración no siempre coincide con el consumo cotidiano. Algunos de esos productos, como el camarón, los artículos de cuero o determinadas artesanías, aparecen más como símbolos nacionales o regalos para visitantes que como parte habitual de la compra semanal.
Entre el orgullo y las contradicciones
Después de esa primera imagen positiva, las conversaciones cambian de tono. En este segundo momento aparecen temas como la inseguridad, la corrupción o la percepción de que algunos productos nacionales ofrecen una calidad inferior a la de sus equivalentes importados. Uno de los ejemplos mencionados por los participantes fue la preferencia por alimentos importados para mascotas.
También emerge otra tensión. Mientras la naturaleza constituye una de las mayores fuentes de orgullo nacional, algunos participantes relacionan la producción ecuatoriana con modelos extractivos que dependen intensamente de los recursos naturales y donde perciben una limitada ética de conservación.
Estas ideas no representan una caracterización del Ecuador, sino las percepciones expresadas por quienes participaron en el estudio y que ayudan a comprender cómo construyen su relación con el consumo y con el país.
La resiliencia como punto de encuentro
En un tercer momento, el relato vuelve a cambiar. Los participantes recuperan una visión más optimista al destacar la resiliencia, el trabajo y los valores familiares como rasgos que permiten enfrentar las dificultades sociales y económicas. En particular, reconocen el esfuerzo de los ecuatorianos que han emigrado y valoran aquellas marcas nacionales que asocian con transparencia y principios sólidos.
Así, la conversación regresa al orgullo, aunque ya no desde la abundancia de recursos naturales, sino desde la capacidad de las personas para salir adelante.
Cuando la investigación también sirve para innovar
Además de ofrecer una nueva mirada sobre la identidad nacional, el estudio plantea una oportunidad concreta para las empresas ecuatorianas.
Tradicionalmente, las decisiones de marketing suelen apoyarse en indicadores cuantitativos; frecuencia de compra, participación de mercado, hábitos de consumo o comportamiento del cliente. Esta investigación propone complementar esa información en una dimensión distinta, la de comprender los valores, emociones e imaginarios que influyen en las decisiones de compra.
Para los autores, la etnografía puede convertirse en una herramienta estratégica para conocer aspectos del consumo que la data tradicional difícilmente revela. Acompañar a las personas en sus compras, escuchar cómo hablan sobre los productos y entender el significado que les atribuyen puede aportar información valiosa para desarrollar estrategias de comunicación, fortalecer marcas o incluso diseñar nuevos productos que conecten de forma más auténtica con sus consumidores.
En ese sentido, la investigación académica trasciende el artículo científico. Sus hallazgos pueden convertirse en herramientas para que empresas, emprendedores y tomadores de decisiones comprendan mejor a las personas a las que buscan llegar.
La investigación contó además con la participación activa de dos estudiantes de pregrado de la carrera de Antropología y un graduado de Marketing de la USFQ, fortaleciendo la formación de nuevos investigadores en proyectos con aplicaciones concretas para la sociedad.
Al final del día, la identidad de un país no solo se expresa en sus símbolos, su historia o sus paisajes. También aparece en decisiones tan cotidianas como elegir qué producto poner en el carrito de compras.
Comprender esas decisiones permite conocer mejor cómo las personas imaginan al Ecuador y abre nuevas oportunidades para que ese conocimiento trascienda la academia y contribuya a innovar en la manera en que las empresas entienden a sus consumidores.


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