El páramo no responde igual: lo que revela una década de datos en Yanacocha

El páramo no responde igual: lo que revela una década de datos en Yanacocha

Un equipo multidisciplinario, liderado por el investigador Francisco Cuesta, desde la USFQ, documentó respuestas distintas entre especies y cambios que podrían impactar el rol del suelo en el ciclo del carbono.

Hay ecosistemas que parecen quietos, casi inmóviles. El páramo es uno de ellos. 
Pero basta quedarse un rato para entender que está vivo y que su ecosistema es diverso.

En Yanacocha —una reserva ubicada en la vía a Nono, al noroccidente de Quito, en el camino antiguo a Nanegalito— el frío puede rozar los cero grados durante la noche. Y al mediodía, el mismo paisaje puede enfrentar temperaturas que llegan a 30°C, con radiación solar intensa. En cuestión de horas, el páramo cambia de estado como si alguien hubiera movido el clima con un botón.

Ese ritmo extremo, sumado a la altura, la menor presión atmosférica y la escasez de nutrientes, ha convertido al páramo en un ecosistema donde sobrevivir es una forma de especialización. Y entender cómo reacciona ante el cambio climático se volvió una pregunta urgente.

Durante 10 años, Francisco Cuesta, adscrito al Decanato de Investigación de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), investigó el impacto del cambio climático en especies vegetales del páramo de Yanacocha. Sus hallazgos se publicaron en junio de 2025 en el paper Heterogeneous trait responses of Paramo plant species and community to experimental warming, a través de Royal Society Publishing, del Reino Unido.

40 especies, una década de evidencia 

Entre 2012 y 2022, Francisco Cuesta, junto con una decena de investigadores y estudiantes, analizó el comportamiento de 40 especies vegetales del páramo de Yanacocha, en las faldas del Ruco Pichincha, para observar su respuesta ante el cambio climático.

Geranios, chuquiraguas, orquídeas y senecios, entre otras especies propias de este ecosistema, fueron cercadas en invernaderos hexagonales sin techo, donde se instalaron sensores para recoger datos sobre temperatura, comportamiento del suelo, aire y humedad, entre otras variables, y registrar su variación a lo largo de los diez años.

Además, se tomaron muestras para identificar cambios en dimensiones y características físicas, como el grosor de sus hojas.

El hallazgo clave: el cambio climático no provoca una sola reacción 

Uno de los resultados más importantes del estudio es que no existe una respuesta unidireccional frente al cambio climático. Es decir, no todas las especies responden igual. Su comportamiento es más complejo de lo que normalmente se piensa.

Muchas veces, cuando se habla de cambio climático, se lo asocia directamente con una idea simple de calentamiento global y con un desenlace extremo; unas especies desaparecen y otras se vuelven dominantes. Sin embargo, los datos recogidos por Francisco Cuesta y su equipo indican que cada especie puede desarrollar estrategias específicas de adaptación dentro de un entorno que ya es, por naturaleza, exigente.

Hielo en la noche, radiación al mediodía 

En el páramo, la temperatura baja a cero grados durante la noche. Cuando eso ocurre, el agua se congela y deja de estar disponible para la vegetación. En el otro extremo, al mediodía las temperaturas pueden llegar a 30 grados, con una radiación solar muy intensa para las especies.

A estas condiciones se añade una menor presión atmosférica y la menor cantidad de oxígeno por la altura del páramo, lo que provoca escasez de nutrientes y una descomposición más lenta de la materia orgánica. Estas características han llevado a que las especies del páramo acumulen agua, desarrollen mecanismos para resistir tanto el congelamiento como la radiación solar, y que el suelo retenga carbono.

El cambio más silencioso ocurre en el suelo 

Pero con el incremento de temperatura del planeta, estas dinámicas han variado. El estudio identificó que la descomposición de la materia orgánica se ha acelerado, y con ello aparece un riesgo adicional; que el suelo del páramo, en lugar de retener carbono, tienda a ser un emisor de carbono, provocando un problema ambiental adicional.

Lo que viene: una nueva fase de investigación
 

Este estudio tendrá continuidad con una nueva investigación enfocada en profundizar en la descomposición de materia orgánica en el suelo del páramo y cómo ha incidido en ello el cambio climático.

En este tipo de investigaciones existe una participación y colaboración muy activa de estudiantes de la USFQ, sobre todo de posgrado, quienes se integran a los procesos de análisis y trabajo científico en territorio.

Ciencia para entender y para actuar 

Francisco Cuesta es además miembro del Global Research & Solutions Center de la USFQ, que tiene entre sus objetivos promover que la investigación académica sea aplicada en soluciones que requiere el país desde diversas áreas del conocimiento. 

Fenómenos como el cambio climático y su impacto en los ecosistemas no se comprenden con suposiciones, se comprenden con ciencia, con datos, y con años de observación sostenida. Y a partir de ese conocimiento es posible pensar en acciones para contrarrestar sus efectos.

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