Estrategias de crianza positiva: ¿qué son y cómo pueden ayudarnos en nuestros hogares?

En el mundo existen diversos estilos de crianza, de ello dependerá en gran medida la cultura en la que nos desenvolvemos y el entorno familiar. Uno de ellos, es el estilo de crianza positiva que se fundamenta en una relación de respeto mutuo, en educar con amor, y especialmente, criar a través de comportamientos no violentos.

Sabemos que en el último periodo de tiempo, debido a la pandemia mundial del Covid-19, se han dado cambios grandes e impuestos en la relación entre mamá, papá e hijos, muchos comportamientos y rutinas se han transformado y el principal reto es construir día a día un entorno familiar sano y de apoyo.

Independientemente si eres mamá o papá, hemos recopilado 7 estrategias de crianza positiva que muy seguramente te ayudarán a construir o reforzar hábitos para el bienestar familiar.P

Procuraestimular y cuidar la autoestima

Los niños, desde sus primeros años de vida, ya desarrollan su sentido del yo, es allí cuando empiezan a asimilar el lenguaje corporal, tono de voz y comportamientos de su mamá y papá, lo cual tiene una fuerte influencia en el desarrollo de su autoestima. Reconocer pequeños logros y aprendizajes les permitirá sentirse orgullosos, además de sentirse capaces y fuertes. Aquí se debe evitar comentarios negativos o comparaciones con otros niños.

Tiempo de calidad y cuidado

Generalmente, es complicado compartir momentos de calidad en familia como reunirse para el almuerzo o la cena, sin embargo, no hay nada más importante para un niño que experimentar estos momentos. La falta o carencia de este tiempo puede ocasionar comportamientos no deseados como los famosos berrinches o irritamiento. Para ello, como mamá o papá, puedes programar un tiempo en el día para pasar con tus hijos; deja de lado el celular y crea hábitos como salir al parque a jugar, leer cuentos, juegos de mesa o construir con legos. Si el trabajo impide encontrar estos momentos durante el día, se puede programar una “noche de juegos” para estar juntos y dejar que tus hijos decidan cómo pasar el tiempo.

Comprende la personalidad de tu hijo/a y reconoce sus buenas acciones

Detente un momento y pregúntate ¿cuántas veces al día tienes reacciones positivas y reacciones negativas para con tus hijos? El enfoque positivo radica en reconocer las buenas acciones de los niños por sobre los errores. Por ejemplo, comentarias como “ordenaste tu cuarto sin que te lo pidiera, ¡que bien!”, “acabo de ver cómo ayudaste a tu hermana con paciencia y cariño, me siento orgullosa de ti”, “gracias por preguntarme si necesitaba ayuda en la limpieza de la casa, tu colaboración siempre es importante para mi”. Este tipo de mensajes son mucho más eficaces a mediano y largo plazo que las reprimendas constantes.

Piensa en las necesidades detrás del comportamiento

En muchas ocasiones, los niños tienen comportamientos que no son los esperados, esto puede ser un signo de que necesitan agotar energía o probablemente quiere llamar tu atención. Es primordial, practicar la empatía con tus hijos y sobre todo ayudarles a expresar sus sentimientos para cultivar una comunicación fluida y asertiva dentro del entorno familiar. Estas practicas ayudarán a que en la adolescencia y adultez tus hijos tengan las herramientas necesarias para comunicarse con los demás y resolver situaciones por si mismos que no estarán dentro de tu control.

Comunica los límites y sé coherente con la disciplina

La disciplina es necesaria tanto en el hogar como fuera de él, vivimos en una sociedad en la cual existen distintos tipos de normas que favorecen la convivencia pacífica entre todos, y esta misma convivencia se aprende a través de la enseñanza y el ejemplo de la figura materna y paterna. El objetivo de la disciplina es ayudar a que los niñis tengan en claro los comportamientos aceptables y aprendan a autocontrolarse. Los expertos recomiendan implementar un sistema de: una advertencia seguida de consecuencias, que pueden incluir la pérdida de privilegios como jugar videojuegos o ver televisión. Lo importante, desde el lado de mamá o papá, es cumplir la palabra y si existen consecuencias aplicarlas de igual manera para que no existan confusiones.

Sé flexible y dispuesta a adaptar tu estilo de crianza

Es importante como padres ser realistas con las expectativas que tenemos sobre nuestros hijos, por ejemplo, podemos decir “a esta edad mi hijo ya debería ir al baño solo”, quizás sea de utilidad leer o investigar sobre el tema, o consultar con especialistas en desarrollo infantil. Hay que tomar en cuenta que el comportamiento de los niños se debe en gran medida a su entorno, por los mismo, si se modifica el entorno también puede cambiar el comportamiento. A medida que ños niños crecen también se debe modificar el estilo de crianza, es allí cuando la tarea de orientación y apoyo por parte de mamá y papá sigue siendo esencial.

Sé consciente de tus propias necesidades y limitaciones

Al ser mamás o papás debemos ser conscientes de nuestras propias fortalezas y debilidades, y también saber conscientes sobre el hecho que no existe la perfección en la labor de la crianza. Trabajar sobre nuestras debilidades, “debo ser más cariñosa y comunicativa, “tengo que trabajar en los límites y disciplina”, “necesito programar de mejor manera mi tiempo para poder compartir con mi familia”, son pequeñas acciones que construyen caminos para un entorno familiar saludable. Al mismo tiempo, es importante dedicar tiempo a uno mismo y a hacer cosas que te harán sentir feliz como persona, como pareja, etc.

¿Con qué tipo de mamá te identifcas?

  • Mamá Generosa: Compartir es un valor central que enseña a sus hijos, eres la primera en dar el ejemplo y lo realiza compartiendo tiempo de calidad.
  • Mamá Artística: Ayuda a desarrollar la imaginación de sus hijos, así como la creatividad y destrezas como el dibujo y la música.
  • Mamá Aventurera: Siempre estás dispuesta a explorar nuevos lugares y formas de compartir en familia, desde disfrutar de un picnic en el parque o patinar son experiencias que se convierten en aventuras.
  • Mamá Exigente: La crianza no es tarea fácil, establecer límites y ser coherentes entre lo que se dice y se hace es algo que sabe hacerlo muy bien, además de equilibrar la exigencia con el apoyo.
  • Mamá Lectora: La lectura y todo lo que deriva de ella, como la imaginación y nuevos conocimientos, son elementos que siempre buscas enseñar en tus hijos para cultivar su personalidad. 
  • Mamá Deportiva: El deporte aporta bienestar emocional y físico, constantemente buscas relaizar actividades que disfrutan en familia y mucho mejor si es estando activos.
  • Mamá Helicóptero: Complace todos los deseos de sus hijos y además están constantemente atentos o vigilantes a sus movimientos para evitar cualquier incidente o peligro.

 

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