Investigadores analizan el impacto del uso de cocinas de inducción y a gas en la economía y salud de los ecuatorianos

Se estima que 2.7 mil millones de personas usan regularmente leña o carbón vegetal como combustible para cocción, esto genera contaminación dentro de los hogares debido a la emisión de contaminantes nocivos para el humano. Investigadores de la USFQ estudian el impacto de las cocinas de inducción y a gas en la sostenibilidad, salud y economía de los ecuatorianos.

Desde el año 2014, el gobierno de Ecuador lanzó el proyecto de transición masiva de los hogares hacia el uso de cocinas de inducción, las mismas que cuentan con una alta eficiencia energética del orden del 80% al 90%. La implementación de este proyecto incluía incentivos de financiamiento en la compra y subsidios de 80 kWh de energía para cocción (20 kWh adicionales a quienes usaran sistema de calentamiento de agua usando electricidad). El programa, que se denominó “Programa de Eficiencia Energética para Cocción por Inducción y Calentamiento de Agua con Electricidad en Sustitución del Gas Licuado de Petróleo en el Sector Residencial” (PEC), involucró a un poco más de 600.000 familias (datos recabados al fin del programa).

El PEC, ahora en proceso de liquidación por parte del Ministerio de Energía y Recursos Naturales No Renovables (MERNNR), introdujo cocinas de inducción en áreas rurales, urbanas y periurbanas de varias provincias del país.

Estudios realizados por el Laboratorio de Cocción Eficiente y Amigable con el Ambiente de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) “Clean Cooking Lab” identifican que, en áreas rurales y periurbanas, las familias conservan sus cocinas de gas y usan también las de inducción. En varios casos, las familias usan inclusive cocción con leña.

El estudio, realizado en asociación con la Universidad de Columbia NY-USA, abarca diversos proyectos de investigación con impacto en la comunidad, los mismos que se enfocan en identificar patrones de consumo de diferentes combustibles para cocción en los hogares ecuatorianos, así como también, analizan las ventajas, beneficios, desventajas y consecuencias que conlleva cada fuente de cocción.

Desde el punto de vista de la producción de contaminantes peligrosos,  la leña es el combustible más nocivo para la salud y el medio ambiente. Al gas licuado de petróleo (GLP) se lo cataloga como más limpio, mientras que la inducción es el “estándar de oro”, pues las emisiones son reducidas al mínimo y la eficiencia de transferencia de energía es la más alta. Varios países, entre ellos: China, India, Ghana, Perú y otros alrededor del mundo, hacen grandes esfuerzos por ayudar a su población en el objetivo de migrar del uso de la biomasa a combustibles más limpios, como el GLP, gas natural, etanol, entre otros.

Lamentablemente en muchos casos estos esfuerzos resultan infructuosos debido al costo financiero que implica en las economías de las familias y de los países. El Ecuador representa un ensayo de implementación masiva de dos combustibles limpios para cocción; el primero, el GLP desde los últimos años de la década de los 70´s, y de la inducción, en los últimos 6 años.

El elevado subsidio al GLP que han mantenido los gobiernos en Ecuador sobre este combustible durante 4 décadas, ha permitido su uso generalizado en más del 90% de los hogares ecuatorianos, según el último censo (antes de la inserción de las cocinas de inducción). El consumo de biomasa se remite sobre todo a zonas rurales, pero subsiste; en tanto que combustibles como el kerosene de uso generalizado en los 70´s ha sido completamente abandonado.

El precio de venta al público oficial del combustible GLP impuesto por el gobierno de 1.60 USD por tanque de 15 Kg., es a nivel mundial el que más alto subsidio registra en un combustible para cocción. El subsidio ha tenido un costoso impacto sobre los presupuestos fiscales, pero muy probablemente, también ha tenido un importante y positivo impacto sobre la salud pública de los ecuatorianos.
 
El objetivo original del PEC de insertar 3.5 millones de cocinas de inducción era permitir la reducción del subsidio al GLP y potencialmente su eliminación. Los estudios de “Clean Cooking Lab” demuestran que el costo por unidad de energía del subsidio a la electricidad es equivalente al subsidio del GLP, con la principal diferencia de que la electricidad es producida localmente, versus que el GLP es importado en su mayoría.

Se ha identificado también que el consumo promedio de energía de los usuarios de inducción es de solamente 35 kWh lo cual es mucho menor que los 80 kWh subsidiados. Potencialmente, los usuarios de inducción no han dejado de usar GLP, lo cual recae en el problema del uso de dos subsidios simultáneos para el propósito de la cocción y que perjudican al presupuesto fiscal.

Actualmente los estudios del “Clean Cooking Lab” continuan; es por ello que requieren de la colaboración de al menos 60 hogares en la ciudad de Quito y sus parroquias aledañas que cuenten y usen los dos sistemas de cocción: gas e inducción con el fin de determinar los beneficios de su uso  para la salud y la economía de nuestro país.

Ver datos de análisis de resultados: Importancia del Subsidio Eléctrico para las Cocinas de Inducción y su Efecto en la Salud, la Eficiencia Energética y el Ahorro de Recursos, para los Ecuatorianos.

Para mayor información del proyecto contactarse con:

  • Alfredo Valarezo Ph.D., avalarezo@usfq.edu.ec
  • Profesor de Ingeniería Mecánica-USFQ 
  • Investigador Principal - Clean Cooking Lab- Universidad San Francisco de Quito
  • Telf: 0998674454

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