¿Quién paga la deuda? Sobre la sostenibilidad de la economía ecuatoriana para las futuras generaciones de Bob Traa

A propósito del lanzamiento del libro ¿Quién paga la deuda? Sobre la sostenibilidad de la economía ecuatoriana para las futuras generaciones, del investigador internacional Bob Traa; el cual se llevará a cabo el miércoles 31 de marzo a las 18h00 vía Facebook Live, los integrantes del club The Panchonomist publican a continuación la siguiente reseña de la obra que, de seguro, será de su interés.

¿Quién paga la deuda? es la pregunta céntrica que Bob Traa (2020) plantea para la economía ecuatoriana. Explicaciones complejas transformadas en aclaraciones sencillas delinean a que este texto se transforme en el manual de diagnóstico de la economía ecuatoriana durante el nuevo siglo. Traa presenta una visión detallada del Ecuador tanto en la perspectiva económica-política actual como también futura. 
 
Tal es así, que el autor nos invita a reflexionar sobre el futuro del país y qué les depara a las siguientes generaciones. El viaje inicia a través de la discusión sobre la situación actual del Ecuador, para después brindarnos una visión sobre su posible futuro. Así, se sientan las bases sobre las que se desarrollan los posteriores argumentos. También existe una revisión exhaustiva sobre qué roles cumplen los impuestos y gastos para el gobierno y la sociedad en conjunto.
 
El libro comienza con un interesante recorrido por los determinantes de la producción total dentro de una economía. En ese sentido, se describe al Producto Interno Bruto (PIB) y se analizan sus principales factores como Capital y Trabajo. Bob Traa enfatiza la importancia del tamaño de la población como motor de las economías.
 
Además, se desagrega la información sobre la Población Económicamente Activa (PEA), segmentada en desempleados y empleados. También, se analizan dos indicadores macroeconómicos cruciales para el desarrollo de las políticas públicas, como lo son la Fuerza Laboral y la Tasa de Participación. La explicación detallada del movimiento de estas series, a lo largo del tiempo y la presentación de las proyecciones a largo plazo son útiles para saber cómo funcionará el empleo. 
 
Asimismo, el autor describe el factor más importante para el crecimiento de las economías que complementa al factor laboral que es la productividad. El autor explica la relevancia de este indicador para el crecimiento a largo plazo y lo aplica para el caso ecuatoriano. También, se mencionan las recesiones como otro indicador de la importancia de las aplicaciones de política fiscal contracíclica para evitar efectos negativos sobre el bienestar de las personas. Destaca que las principales razones por las que la volatilidad es alta en Ecuador es la debilidad de la política contracíclica y la dependencia del petróleo. 
 
Más adelante en el libro, Traa hace hincapié en la necesidad de explicar la magnitud y la velocidad del crecimiento económico para facilitar la planificación y el apoyo de una política pública bien encaminada. Por ello, menciona que las proyecciones que son realizadas para el futuro se caracterizan por ser inciertas. Un gobierno estable y previsible provee resultados prominentes a largo plazo.  
 
Por un lado, se aborda la influencia de las políticas públicas sobre la oferta agregada y la productividad laboral. Para ello, se toma en cuenta la política estructural que trata sobre cómo hacer que una economía sea lo más eficiente posible, en equilibrio, al tiempo de estar conscientes de las necesidades sociales y realidades políticas. 
 
Por otro lado, la política cíclica aborda esquemas amplios y se centra en el lado de la demanda agregada dentro de la economía. De igual manera, analiza la deuda pública ecuatoriana. Realiza una revisión histórica de esta, destaca la importancia de mantener niveles máximo de este rubro, así como recuperar la confianza de inversores para mejorar las elevadas tasas de interés.
 
En el libro se expone la necesidad de reducir la deuda por debajo del 40% del PIB tal y como lo señala la Ley de Responsabilidad Fiscal, puesto que esta se incrementa de forma progresiva desde el año 2010 y, actualmente, se encuentra alrededor del 50% del PIB. Un elemento fundamental es incorporar en la contabilidad de la deuda las obligaciones, producto del financiamiento atado a ventas futuras de petróleo. También se indica que el gobierno debería mantener el déficit por debajo de 1,5% del PIB.
 
Es fundamental la transparencia gubernamental, es decir, que aclare de dónde salió esta deuda. El autor lamenta que los altos ingresos del petróleo se hayan gastado en lugar de construir un plan de ahorro para eventualidades futuras. Por esta razón, las políticas procíclicas son perjudiciales en la economía, permiten acostumbrarse a niveles de gasto que después no se pueden mantener. Además, plantea indicios de que los desequilibrios se están volviendo estructurales, en vez de giros cíclicos cortos.
 
El autor habla acerca de las reservas petroleras del Ecuador, las cuales, según los estudios más recientes, y de acuerdo con el volumen de producción actual, podrían durar hasta el 2050. Esto conduce al autor a reflexionar y a generar preguntas sobre la economía del país: ¿está el Ecuador dispuesto a sacrificar su biodiversidad a cambio de este recurso?, ¿qué sucedería si el petróleo se convierte en un activo congelado por los altos costos de extracción y los bajos precios de mercado? Adicionalmente, la tasa de participación petrolera para el Estado ecuatoriano disminuyó de forma significativa. Conviene, por tanto, realizar un monitoreo desde la producción inicial hasta los depósitos en el Tesoro para así tener una trazabilidad que garantice transparencia.
 
La sociedad ecuatoriana, según la opinión de Traa, tiene una decisión pendiente a tomar con respecto a los ingresos y los gastos primarios presentes y futuros del gobierno. Cuando el petróleo ecuatoriano se agote, los impuestos, aranceles y tasas tendrían que consolidar el 31% del PIB para financiar los gastos del Estado. Estas son cifras sorprendentes. ¿Y qué decir sobre la infraestructura que dejó el gobierno entre los años 2007-2017?  Pues Traa sostiene que mantenerla requiere cubrir los costos de depreciación en alrededor del 5% del PIB anualmente (USD 5000 millones). Se argumenta que un manejo eficiente de mantenimiento y prevención de corrupción lograrían impulsar el crecimiento económico sostenido en el Ecuador. 
 
La política contracíclica es alcanzable con ahorros, los mismos que, por el lado de la seguridad social, también serán escasos en el futuro. Traa concluye que el IESS llegaría a la quiebra actuarial en el año 2032. El análisis del libro pone en evidencia la necesidad de tener una imagen real y actual sobre la situación del IESS, repensar su funcionamiento que se muestra defectuoso por la deuda del gobierno central y los casos de corrupción que lo envuelven. 
 
Después de entender cómo se encuentra el país, es necesario fijarse en la “situación fiscal a largo plazo”. Con reservas petroleras que tienen fecha de caducidad en 2058. Para esto, se propone un escenario pasivo en donde se consideran las acciones necesarias para tener un ambiente macroeconómico en equilibrio. De ahí que, se considera realizar correcciones fiscales, de alrededor del 7% del PIB, para controlar el nivel de endeudamiento. 
 
Se evidencia la necesidad de tomar en cuenta el sector no petrolero, es inminente buscar nuevas industrias que permitan dejar la dependencia petrolera. Asimismo, se resalta un error frecuente en las finanzas públicas, la contabilización del petróleo. Mismo que es contabilizado como un ingreso, más no como patrimonio. Lo anterior provoca un espejismo sobre el déficit. Por último, cabe destacar que el crecimiento y mantenimiento sostenido del stock de capital en una nación significa que el país ha experimentado enriquecimiento, lo que le ha permitido hacerse de mejor equipo y ser más productivo.

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