Estrategias positivas para la flexibilidad psicológica y el autocuidado de los padres

El confinamiento ha traído consigo cambios profundos para muchos padres alrededor del mundo, y existen distintos aspectos que también se han visto influenciados, principalmente la relación entre padres e hijos. Tal es así, que el moldeamiento de la flexibilidad psicológica y el autocuidado en los padres es un aspecto fundamental de la salud mental, y puede ayudar a fomentar el cuidado de la familia, apoyar conductas prosociales en los niños, y proveer el uso consistente y efectivo de “núcleos” de crianza basadas en la evidencia científica.

Desde el Portal de Noticias USFQ hemos querido aportar al diálogo y la discusión que gira entorno a la salud mental de padres y madres. Por ello, presentamos importante información preliminar basada en un artículo escrito recientemente por docentes del área de Psicología de la USFQ y la Universidad de Harvard, que se encuentra en proceso de publicación.

El texto busca ofrecer herramientas que fomenten la flexibilidad psicológica, el autocuidado, y las conductas positivas de crianza en los padres y otros cuidadores a lo largo del confinamiento y la pandemia. Estas herramientas también ayudarán a las familias más allá de los desafíos actuales creando resiliencia a largo plazo.

Las siguientes estrategias no describen el "qué hacer" del autocuidado, sino más bien, "de qué manera” se lo puede abordar. El contexto es importante y, a pesar de que existen aspectos que no han sido investigados dentro de la situación de una pandemia, el objetivo es reducir los niveles de estrés y promover una relación de aceptación, cuidado y empatía.

#LoPequeñoImporta
"Lo pequeño importa" es un principio importante para la acción, e informa el estudio de "núcleos", o unidades fundamentales de influencia conductual que parecen ser la base de una prevención y tratamiento efectivos para niños, adultos y familias (Embry y Biglan, 2008). "Ponerse en forma", "comer una dieta saludable", "ser un mejor padre", y así sucesivamente, son tareas que provocan sosiego. Pero detalles que usualmente pasan desapercibidos como comer una manzana, detenerse para besar a un niño en la frente, recostarse a leer un cuento son cosas realizables. Hay muchos datos que muestran grandes impactos a partir de cambios pequeños (correr trayectos cortos, reducciones pequeñas en el consumo de azúcar, pequeñas interacciones sociales, dormir un poco más cada día).

#TodoInteractúa
Puede haber áreas donde las personas no pueden hacer cambios, y los padres pierden mucho tiempo intentando controlar cosas que están fuera de control. Por lo tanto, es importante que los padres puedan concentrar sus esfuerzos en las cosas que pueden influir dentro del sistema familiar. Sin embargo, los sistemas que se activan en organismos estresados se superponen masivamente. Por ejemplo, la falta de sueño puede tener un impacto preocupante en el apetito, en las interacciones sociales, en las respuestas emocionales, en las funciones inmunes (Furman et al., 2019). Un poco de mejora en un solo aspecto, como el dormir, también puede tener un impacto positivo en otras áreas. ¡Los padres no tienen que hacerlo todo al mismo tiempo!

#LosPatronesImportan
Uno de los obstáculos para el cambio del comportamiento es que las personas se centran demasiado en la perfección cuando lo más importante es el patrón. La buena noticia es que los humanos somos bastante robustos para responder a estresores agudos. Un día perdido de ejercicio o una copa de vino, no poseen un gran impacto, a menos que se hayan convertido en patrones. Del mismo modo, los padres pueden ser insensibles a los efectos a largo plazo de patrones inútiles debido a contingencias más inmediatas. Estos procesos son consistentes con las investigaciones y el trabajo de Gerald Patterson sobre la coerción (Patterson, 1982). El tomar conciencia de los desencadenantes de patrones inútiles permite abrir un espacio en el que los padres pueden elegir hacer algo diferente y probablemente más útil. Es importante enseñar a los padres a tomar conciencia de sus patrones y de cómo funcionan sus comportamientos (a corto y largo plazo) y a crear nuevos patrones de comportamientos de crianza flexibles y viables a lo largo del tiempo.

#ElSentidoImporta
Existen movimientos psicológicos o escuelas de psicología como la de Viktor Frankl (Frankl, 1985), construidas alrededor de la creación del sentido o significado. Los procesos de aprendizaje simbólico hacen posible que los gestos, los rituales y los pequeños momentos de cariño adquieran un significado descomunal. Es así que los pequeños momentos y palabras llegan a decir mucho: “Vale la pena detenerse por ti. Eres interesante. El tiempo contigo es valioso. Tu importas".

#SomosMásFuertesJuntos
Alentamos a los padres (y profesionales) a buscar y ofrecer ayuda. Dos son más fuertes que uno. Alentamos a los padres a que elijan conductas que les ayuden a cuidarse a si mismos, y que las puedan compartir con sus familias y amigos. Hablar con otros sobre las estrategias que se han identificado ayuda a romper algunos tabúes culturales relacionados a la búsqueda de ayuda. Y si este tipo de comportamiento es auspiciado por los padres, al mismo tiempo sus hijos comprenden sobre la importancia de buscar ayuda y socializar. Nuestros hijos aprenden muchísimo al observarnos. Cuando nos tomamos el tiempo para cuidarnos, nuestros hijos lo ven y aprenden.

La pandemia de COVID-19 ha resultado en un cambio completo de contexto. De un momento a otro existen muchas cosas que simplemente no podemos hacer de la misma manera que lo hacíamos anteriormente; es fácil sentirse abrumado. Estamos también respondiendo a una situación que realza las fallas y debilidades en la estructura de nuestras vidas. Para aquellas familias que tienen el privilegio de tener trabajos e hijos, no es posible hacer ambas cosas con el 100% de esfuerzo. Esta situación refleja lo que los psicólogos evolutivos llaman” desajuste evolutivo” en el cual, las condiciones ambientales cambian tan rápidamente y tan dramáticamente, que encontrarnos que nuestros viejos patrones de comportamiento ya no funcionan (Li et al., 2017).

Este es un despertar rudo, no solo para las familias sino también para los profesionales que luchan por adaptar sus intervenciones familiares. Cuando se trabaja con familias, debemos ser sensibles a este gran cambio de contexto y tener cuidado de no agregar otro elemento a su larga lista de cosas que “deben” o “tienen” que hacer. La estructura y lo predecible son útiles en un mundo caótico, inestable y peligroso. Sin embargo, imponer un nivel demasiado alto de estructura, especialmente de manera abrupta, puede aumentar el estrés de la situación, y muchas personas se resistirían y lo evitarían.

Debemos brindar asistencia para el autocuidado en pequeñas dosis factibles. Incluso cuando la dosis es tan pequeña que no parezca hacer una diferencia notable, es posible que conlleve a una diferencia extraordinariamente significativa. No hay acto de autocuidado que no contribuya al bienestar.

La información presente en esta nota esta basada en un artículo en proceso de publicación del cual sus autores son: Mariel Paz y Miño Maya, Carlos Rivera Villegas, Lisa Coyne, Evelyn Gould, Mikala Grimaldi, Kelly Wilson, Gabriel Baffuto & Anthony Biglan.

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