La satisfacción del triunfo; una vida dedicada a la equitación

Nicole Neidl empezó su carrera deportiva ecuestre a los siete años. A los 24 tiene tres triunfos que son su orgullo personal, para la USFQ y el país: medalla de plata por equipos en los Juegos Bolivarianos; medalla de plata por equipos y medalla de bronce individual en los Juegos ODESUR (Organización Deportiva Suramericana). “La emoción que sentí es algo que no puedo explicar”, dice con su hablar pausado. Por esos éxitos ahora es parte del programa de deportistas de élite de la USFQ.

Nicole es la menor y la única mujer del equipo ecuatoriano y ha llegado alto por su gran disciplina y esfuerzo. “Hay un tema del que todo el mundo debería hablar, tanto deportistas como no deportistas, es la fortaleza mental. Siendo muy joven aprendí que el momento en que no controlo mi cabeza, no controlo mi cuerpo, no controlo al caballo y eso es un desastre. Siento que yo no tenía una buena cabeza, con un poquito de presión, no podía. Trabajé con psicólogos, terapeutas y aprendí a mantener compostura, control mental, no solo para fortalecerme para los concursos importantes, sino también para que eso sea una costumbre en mi día a día, que hoy por hoy pueda ir a un concurso con las herramientas suficientes para manejar mi cabeza y mantenerme enfocada”.

Ahora Nicole mantiene una rutina: “Un trabajo constante donde practico muchísima meditación y respiración. En mi deporte el mal desempeño es 100% de las veces culpa del jinete, no del caballo”.

‘Only love’ la empujó

Al comienzo la actividad ecuestre de Nicole se limitaba a los paseos y cabalgatas de fin de semana. Se convirtió en pasión cuando encontró a ‘Only love’. “Lleva ese nombre por su papá, ‘True love’. Es como su apellido, para seguir el mismo linaje”.

“Only love’ es una yegua muy noble, esa es su fortaleza, es increíble su corazón. Nunca antes había visto un caballo que aceptara hacer todo lo que le digo. Si llegara a ponerla sobre un puente y la empujara, ella saltaría. Tengo una buena relación con mi yegua. Cuando le pido que haga algo, ella obedece, entiende lo que yo le estoy pidiendo. Pero al inicio no era así. Mi yegua, por rebelde, por caprichosa, hasta sentía que por joder la vida, no me hacía caso y yo no tenía paciencia para entender que era una niña. Hacía que me obedezca por las buenas o por las malas, normalmente por las malas. A las dos nos faltaba madurar. Pero aprendimos juntas y sus primeras veces fueron mis primeras veces: primer gran premio juntas, primera medalla juntas. Fuimos aprendiendo la una de la otra, al mismo tiempo. Es complicado poder llevarse bien con un ser que se comunica por acciones”. Pero Nicole lo logró.

Venció la constancia


La preparación de Nicole y ‘Only love’ para los Juegos Bolivarianos les tomó dos años. “Saltábamos gran premio casi cada semana, no siempre ganando, a veces siendo eliminadas. Fueron meses muy duros, a veces pensaba que no iba a llegar. Las jornadas empezaban a las 4 de la mañana, montaba una hora, después hacía otra cosa, montaba otro caballo, iba a la universidad y volvía a las 12 del día a montar otra vez. A veces montaba 3 veces al día y hacía ejercicios específicos para la musculatura de la yegua. Fueron meses súper fuertes de entrenamiento mutuo. La mayoría del tiempo el trabajo está basado en lo que necesito mejorar de ella para que yo también pueda mejorar”.

Nicole recuerda: “Cuando me eligieron para los Juegos Bolivarianos sentí que alcancé mi meta. Me dije: ¡Ya cumplí! Regreso de los bolivarianos y dejo de montar”.

Nicole recuerda la primera gran satisfacción. “Ganamos la medalla de plata por equipos. Fue de las cosas más emocionantes que he tenido en mi vida, lloraba a mares, era pura felicidad. Tener una medalla de estas es algo que no me creía a mí misma. Me hizo preguntarme: ¿Qué soy, ahora qué hago de mi vida? Ya tenía todo, según yo. Obviamente, no dejé de montar, no podía”.


Seis meses después llegaron los juegos ODESUR. “Para mi carrera profesional, esos juegos son lo mejor que me ha pasado. Logramos medalla de plata por equipos, la primera ganada por equipos ecuestres en los juegos ODESUR. Y gané la medalla de bronce individual, la primera individual ganada por ecuestres. La emoción que sentí fue algo que no puedo explicar”.

Nuevos retos: equitación estudios

A diferencia de los otros deportes, la equitación no tiene una edad límite para los jinetes. El promedio está entre los 30 y 50 años. Nicole es la menor y la única mujer del equipo ecuatoriano. Ahora quiere retomar los estudios en la universidad.

“Volver a estudiar es importante para tener una base educativa. Yo no estudio para conseguir un trabajo, yo estudio para tener esa información en mi cabeza, quiero tener esas bases. Probablemente después, de graduada, quiera hacer un máster, no porque lo necesito, sino porque es importante para mí.

Mientras montamos, hemos comentado con mis amigas equitadoras: hacer nuestra propia línea de ropa ecuestre, traer esto o lo otro al país. Estudio para hacer bien estos proyectos”.

Y la universidad le da un estímulo. “Ahora soy parte del programa de deportistas de élite de la USFQ y me parece muy bien que esto exista. Es una mano que nos dan para estudiar con calma, pero me da más responsabilidad. Ahora que los estudios son en línea, tengo que manejar mi tiempo. Siempre he sido una estudiante promedio, pero ahora es la primera vez que tengo en todo ‘A’. Estudio las horas en las que puedo y los profesores son muy abiertos, hablo con ellos todo el tiempo, a cualquier hora y están dispuestos a ayudarme”.

Esta nota fue publicada en Zona Sport, la revista deportiva de la USFQ, para acceder a éste y más artículos sobre deporte, alimentación y vida sana, click en el siguiente link: https://deportes.usfq.edu.ec/flipbook/index.html?file=zona_sport_02.pdf

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