¿Cómo la presencia del hijo influye en la biología del padre?

Por Teresa Borja, Ph.D. en Psicología.

Si se hace la siguiente pregunta a hombres que han tenido hijos “¿Cuál es el momento más importante en tu vida?”, lo más seguro es que le conteste “cuando nació mi primer hijo”. Estudios recientes indican que hay cambios mentales y físicos positivos importantes que ocurren en el hombre después del nacimiento de un hijo. Estos cambios son especialmente visibles y permanentes cuando ama a la madre de su hijo, convive con ellos y participa activamente en su crianza.

Algunos estudios muestran que después del nacimiento, los hombres que participan activamente en la crianza de sus hijos, mejoran su concentración y están más atentos a detalles y cambios en el ambiente. Además, se sienten más motivados y persisten más tiempo en sus actividades. Todo esto, les permite solucionar problemas de manera más efectiva y rápida.

Las investigaciones sobre los cambios biológicos que ocurren en el hombre al momento del contacto con sus hijos ha llevado a la conclusión de que el ser humano es un mamífero “biparental”, es decir, ambos padres están biológicamente destinados al cuidado de sus hijos. Hay evidencia de que ante la presencia del hijo, en el hombre aumentan sustancias (e.j., Vasopresina, prolactina) que provocan un vínculo con la madre y su hijo. Incluso, mientras la mujer está embarazada, uno de cada diez hombres presenta una condición llamada “couvade” (en francés, “incubar”) en la que cambian sus niveles hormonales en dirección del embarazo de la mujer. Esto produce en los hombres síntomas de embarazo: mareos, nauseas, agotamiento, e incluso, aumento de peso.

Cuando nace su hijo, el padre responde biológicamente con una disminución en los niveles de testosterona. Esta hormona está ligada al interés sexual. Por lo tanto, esta respuesta hormonal del hombre frente al nacimiento de un hijo indica que la naturaleza le ha programado para que el hombre deje de interesarse en la búsqueda de una pareja sexual (por lo tanto deje de reproducirse) y en vez, focalice su atención en la seguridad (sobre vivencia) de su hijo. Es interesante que los estudios indican que pese a que el interés sexual de la pareja disminuye con la presencia del bebé, tanto el padre como la madre reportan mayores niveles de satisfacción con la vida y el matrimonio, cuando existe un involucramiento directo del padre en la crianza del infante. Otro interesante resultado de las investigaciones es que los padres que participan en el parto y tienen contacto inmediato con el recién nacido se sienten más enamorados de su pareja y de su infante y están más dispuestos a cuidarlos y protegerlos que los padres que no están presentes durante el parto.

Es importante saber que entre mayor contacto directo mantiene el padre con su hijo mayor es el efecto, ya que es necesario que el hombre sienta a su bebé y lo huela (es a través del olfato que se generan los cambios hormonales indicados). Es decir, una foto o llamadas telefónicas, aunque ayudan, no es suficiente para que se generen los cambios biológicos explicados anteriormente.

Finalmente, vale recalcar que la presencia del padre en el hogar y su rol activo en el cuidado de sus hijos tiene consecuencias positivas en la salud y bienestar de la familia. Varios estudios indican que los niños cuyos padres han estado involucrados directamente en su crianza tienen menos accidentes, menos enfermedades, y maduran más rápidamente. Por lo tanto, son infantes con mayor posibilidad de sobrevivir.

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