Investigación USFQ revela que la cantidad de proteínas en la dieta puede ser la clave para una vida larga y saludable

Jaime Guevara, profesor de la Universidad San Francisco de Quito USFQ, publicó una investigación colaborativa que indica que en adultos de mediana edad– una dieta baja en proteínas es beneficiosa para la prevención del cáncer y posiblemente la diabetes, mientras que en adultos de edad avanzada es importante adoptar gradualmente una dieta moderada o alta en proteínas para mantener una buena salud.


Si bien está claro que la dieta afecta a la longevidad, hay gran incertidumbre sobre que combinaciones de comidas son las mejores para lograr una vida saludable. A pesar de la popularidad que han ganado dietas ricas en proteínas como Atkins y Paleo, esta nueva investigación de la USFQ sugiere que podría ser mejor disminuir la cantidad de proteínas que comemos, especialmente para prevenir el cáncer.

"Los datos de este estudio indicaron que adultos de edad mediana con una dieta alta en proteínas tuvieron un 75% de incremento en su mortalidad general y fueron cuatro veces más propensos a morir de cáncer... Por otro lado, en adultos de la tercera edad, una dieta alta en proteínas estuvo asociada con una menor mortalidad general y por cáncer. Sin embargo, en todas las edades, una dieta alta en proteínas aumentó en cinco veces la mortalidad por diabetes" dijo Jaime Guevara, profesor del Colegio de Ciencias de la Salud de la Universidad San Francisco de Quito USFQ, co-autor de la investigación.

En esta investigación publicada en la reconocida revista científica internacional Cell Metabolism, adultos de mediana edad (menores a 65 años) que comían una dieta alta en proteínas tuvieron un marcado incremento en el riesgo de morir por cáncer, comparado con aquellos que tenían una dieta baja. Más aún, se encontró que las proteínas que representan el mayor riesgo son aquellas derivadas de animales –carne y lácteos–, mientras que aquellas derivadas de plantas son más saludables.

"Nuestra investigación provee evidencia convincente de que una dieta alta en proteínas, particularmente si las proteínas derivan de animales, es muy mala" dijo Valter Longo, de University of Southern California, co-autor de la investigación.
Sin embargo, esta investigación debe ser interpretada en perspectiva y entendiendo que forma parte de un proyecto de investigación mucho mayor, según nos indica Jaime Guevara, profesor USFQ y co-autor de la investigación "Hemos estudiado una parte del Factor 1 (el IGF-1 bajo) y estamos avanzando a los análisis del Factor 2 (insulino-sensibilidad). Podremos tener una conclusión contextual al finalizar estos estudios, por el momento los resultados deben ser considerados de manera conservadora pues son un capítulo más en la historia de fenómenos extremadamente complejos que recién estamos comenzando a entender"

Los resultados de esta investigación apoyan descubrimientos recientes sobre el riesgo de las dietas altas en proteínas. Por ejemplo, un estudio independiente publicado por un grupo de investigadores australianos liderados por David G. Le Couteur y Stephen J. Simpson de The University of Sidney reporta que una dieta alta en proteínas y baja en carbohidratos llevó a una vida más corta en ratones de laboratorio.

"Estudios de largo plazo en Iowa y Suecia han sugerido también que dietas muy altas en proteína animal incrementan la mortalidad –particularmente cuando hay niveles altos de carne roja o procesada" expresó Gunter Kuhnle, científico nutricionista de University of Reading en el Reino Unido, que no estuvo involucrado en la investigación.
La investigación donde participó la USFQ analizó información de 6.831 adultos de mediana edad (< 65 años) y de la tercera edad (> 65 años) para ver el efecto sobre la longevidad de dietas que tenían una cantidad alta, moderada y baja de proteínas. Una dieta alta en proteínas se definió como aquella donde más del 20% de sus calorías diarias provenían de proteínas, una dieta moderada con 10-19% de calorías de proteínas, y una dieta baja consistía en menor de 10%. Las personas incluidas en la investigación comían en promedio 16% de proteína, dos tercios de las cuales provenían de fuentes animales.

Los resultados fueron muy interesantes: Las personas menores a 65 años que ingerían una dieta alta en proteínas fueron cuatro veces más propensos a morir de cáncer o diabetes y 75% más propensos a morir de cualquier causa en los próximos 18 años –comparados con aquellos que tenían una dieta baja en proteínas. Incluso aquellos que comían una dieta moderada en proteínas fueron tres veces más propensos a morir de cáncer.



Cuando se tomaba en cuenta la fuente de la proteína las cosas podían cambiar, pues si las proteínas de origen animal eran reducidas, el riesgo de mortalidad también se reducía significativamente.

En las personas mayores a 65 años, sin embargo, los efectos sobre la mortalidad se revierten, y aquellos que consumían grandes cantidades de proteínas tenían una disminución del 28% en el riesgo de morir de cualquier causa y una disminución del 60% en el riesgo de morir de cáncer.

Los investigadores encontraron que el efecto de las proteínas sobre el riesgo de morir de una persona puede estar relacionado con la hormona del crecimiento y el factor de crecimiento IGF-1. Las proteínas influyen sobre los niveles de la hormona del crecimiento lo cual no solo afecta al crecimiento de las células saludables, sino también puede aumentar el crecimiento de células cancerígenas.

Sin embargo, los niveles de la hormona de crecimiento disminuyen con el tiempo, especialmente después de los 65 años. "La actividad del factor de crecimiento disminuye con el envejecimiento, lo cual puede explicar porque las personas mayores no se beneficiaban y les iba peor si comían una dieta baja en proteínas" explicó Valter Longo.

Experimentos adicionales en ratones sugieren que el envejecimiento reduce la capacidad del cuerpo para absorver o procesar proteínas. También, experimentos en células revelaron que ciertos aminoácidos, los componentes de las proteínas, pueden reducir la protección de la célula e incrementar el daño del ADN, ambos factores que posiblemente están relacionados con los efectos promotores del cáncer de las proteínas en los humanos.

Esta nueva investigación de la USFQ sugiere que es mejor mantener una dieta controlada en relación a las proteínas, al menos en adultos de mediana edad. Y sobre todo, tener una dieta basada en proteínas derivadas de fuentes vegetales, las cuales traen muchos beneficios para la salud.

Casi todas las personas van a tener una célula cancerígena o pre-cancerígena en algún momento. La pregunta es: ¿Va a progresar? Y la respuesta es que uno de los factores determinantes en esto es la cantidad de proteínas que ingerimos", dijo Valter Longo.

Esta investigación es resultado del trabajo colaborativo entre científicos de las siguientes instituciones: University of Southern California (EE.UU.), Institute for Health & Consumer Protection, European Commission Joint Research Centre (Italia), Washington University in St. Louis (EE.UU.), Università degli Studi di Brescia (Italia), CEINGE Biotecnologie Avanzate (Italia); Universita’ di Palermo (Italia), Universidad San Francisco de Quito (Ecuador), Universitá della Calabria (Italia), y el Buck Institute for Research on Aging (EE.UU.).


Artículo: Levine, M.E., Suarez, J.A., Brandhorst, S., Balasubramanian, P., Cheng, C.-W., Madia, F., Fontana, L., Mirisola, M.G., Guevara-Aguirre, J., Wan, J., Passarino, G., Kennedy, B.K., Wei, M., Cohen, P, Crimmins, E.M., Longo, V.D. (2014) Low Protein Intake Is Associated with a Major Reduction in IGF-1, Cancer, and Overall Mortality in the 65 and Younger but Not Older Population. Cell Metabolism 19(3): 407-417. DOI: 10.1016/j.cmet.2014.02.006

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1 comentarios

  1. Gracias por abrirnos los ojos sabía que la carne roja es malasa ,pero una pregunta la pechuga del pollo tambien es malasa por favor responda y gracias ...

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