Apuntes de una Aventura Universitaria... Preámbulo: La casa de los Fantasmas

La Universidad San Francisco de Quito abrió sus puertas hace 23 años en una casita en la 12 de Octubre. Hoy día, a las puertas de celebrar el aniversario de la USFQ, compartimos con Uds. estos relatos extraídos del libro "Cuaderno de Apuntes: Brevísima relación de una aventura universitaria: USFQ" escrito por Juan Manuel Rodríguez, profesor USFQ, donde narra las alegrías y peripecias de los primeros años de la USFQ.


Brevísima relación de una aventura universitaria: USFQ
por Juan Manuel Rodríguez

Dedicatoria:
A los que vinieron,
a los vienen,
a los que vendrán.

"Los sueños que se cumplen, ya no son sueños, sino realidades", nos dice con esa sonrisa pícara que muchas veces nos acobarda. La pausa se extiende en el espacio y nosotros nos miramos las caras mientras imaginamos qué nos espera. Para los antiguos, este signo de tormenta solamente depara una cosa: que Santiago desea embarcarnos en un nuevo proyecto... Percibimos que realmente él trama algo. Nunca alcanzaremos el sosiego, pensamos entre los bastidores de la conciencia... Unos vuelven a los tiempos pasados, otros se encierran en el mutismo, otros volvemos a sesandar esa larga andadura vivida allá por el mes de septiembre de 1988, cuando en una casa casi desvencijada y con traza de monasterio de caballeros mediavales, iniciábamos nuestro compromiso de crear una nueva universidad, distinta por el espíritu y coraje de los iniciadores...

20 de agosto de 1988
Un serio y adusto padre de familia que respondió a los anuncios de prensa y a los más de tres mil folletos repartidos entre los interesados, se halla sentado en la oficina de publicidad "Gangotena y Ruiz", en la avenida de los Shyris.
  • ¿Dónde va a operar la universidad? -pregunta
  • No lo sabemos, depende del número de alumnos matriculados.
  • ¿Con cuántos alumnos cuentan?
  • No lo sabemos con exactitud. Tenemos muchos inscritos, pero solamente algunos de ellos han pagado.
  • ¿Quiénes serán los profesores? -insiste el padre de familia.
  • Eso dependerá del número de alumnos.
  • Entonces, ¿qué es lo que saben?
  • Que comenzaremos el primer día de septiembre, a las ocho de la mañana -contesta con toda firmeza Bruce Hoeneisen.
Poco antes de Septiembre 1988
Un par de días antes del comienzo de clases no teníamos lugar para iniciarlas, los pizarrones dormían arrumados a una pared y las sillas brillaban por su ausencia. Por lo demás todo estaba bien. Finalmente el señor Pedro Rotschild nos donó las sillas, y los escritorios eran de tabla triplex sobre burros de madera.

En un principio, el Canciller había concertado con los curas de Guápulo para que nos cediesen el convento, se había llevado el material pétreo para los arreglos y la arena descansaba ya en la plaza anterior de la iglesia, pero cuál sería la información recibida sobre nosotros que faltando quince días para iniciar las clases se nos comunicó su decisión irrevocable: rescindían el contrato; el convento de Guápulo no colaboraría en esos dudos experimentos.

A duras penas se logró alquilar la casa de la Avenida 12 de Octubre. La dueña, doña Mercedes Santiesteban, accedió a alquilarla con una cláusula fundamental en el contraro: la garantía de Carlos Montúfar. Tanta exigencia se debía no tanto al valor de la casa en sí, sino al de los fantasmas y muebles antiquísimos. Se aseguraba que en una de las camas había dormido el Mariscal Sucre, no sabemos cuántas veces. Por estos muebles con tanta historia y abolengo, que hablaban de noche y que se arrumaron en una bodega del altillo, se tomaron esas precauciones.
Casita en la 12 de Octubre, donde empezó el sueño USFQ

Y comenzó el lío. No era raro que a los grandes catedráticos de una quimera se les encontrara metiendo tacos en los muros y colocando los pizarrones, otros pintaban paredes, y la dulce Lily Brinkmann, nuestra por entonces Decana de Estudiantes, hacía gala de sus mejores dotes estéticas pintando sobre madera el escudo de la universidad, escudo que sin retoques de ninguna naturaleza serviría años más tarde para la primera graduación (1992) en el Teatro Sucre, obra de tal valor estético que desapareció después de esta primera ceremonia.

Relatos extraídos del libro "Cuaderno de Apuntes: Brevísima relación de una aventura universitaria: USFQ" escrito por Juan Manuel Rodríguez, con ilustraciones de Francisco Villareal, ambos profesores de la USFQ, colaboradores desde nuestros inicios.

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